Xurxo Gómez-Chao

Enigmas de lo efímero

  • Galería BAT-Alberto Cornejo
    Calle de María de Guzmán, 61 - 28003 Madrid
  • Del al
  • https://www.galeriabat.com

«Enigmas de lo efímero» pretende ofrecer una reflexión sobre la evolución y retorno de los modelos creativos de forma cadencial a lo largo de la historia del arte.

Las metáforas visuales que Gómez-Chao construye combinando objetos de lo más dispares (desde una lata de conservas a un pincel) con elementos naturales, junto con el juego de suspensiones y volúmenes, le permiten crear efímeras instalaciones que finalmente quedan congeladas y documentadas en la imagen fotográfica.

Sus fotografías son delicados sistemas planetarios en los que flotan y actúan todo tipo de objetos en absurdos «totum revolutum» de impactante resultado y convincente efecto estético, obras luminosas, sugerentes y siempre sorprendentes, que invitan a su contemplación y a la reflexión, pues sugieren mundos en los que late la vida, que parece correr a través de las capilaridades de enredados filamentos, que sirven de entramado formal para dar coherencia a la composición y ser hilos conductores de nuestras elucubraciones a la búsqueda de sus más profundos significados. Xurxo Gómez-Chao tiene mucho de Diógenes de lo efímero, de artista recolector. Elementos desechados o tirados pueden «renacer» en su estudio con un nuevo significado. Son restos de materiales arrancados al mundo. Lo que antes no era nada, o estaba muerto, se perpetúa en una obra, un poco gracias a la lógica de lo casual, pasada bajo un filtro de retranca surrealista. Y, por supuesto, siempre con un toque kitsch levemente siniestro. No basta una mirada global a la totalidad de cada cuadro para quedar conformes, sino que la visión y el análisis minucioso de los detalles multiplican la satisfacción estética e intelectual del espectador.

Paisajes, objetos y retratos, ya sean tomados directamente de su entorno más cercano o recreados en el estudio a partir de restos de toda índole (vegetales y animales, pero también procedentes del más anodino consumo industrial), se mezclan o entran en relación con otros elementos habituales en el taller de cualquier artista (lápices, pinceles, tijeras, hilos, etc.). Con ellos, Gómez-Chao crea mundos y realidades paralelas. La presencia, hermosa y fascinante, pero a la vez frágil e incluso levemente siniestra, de flores y otros elementos vegetales, paisajes evanescentes, delicadas y quebradizas composiciones, así como de objetos cotidianos e insignificantes, nos sitúa ante un mundo enfrentado a su potencial o inminente desaparición. Se trata de un universo fugaz, efímero y transitorio que conecta el «mundo flotante» del placer y la felicidad con el «mundo doloroso» de la finitud terrenal.